viernes, diciembre 30, 2005

De BoKeRoN a ameba

Pues sí, estoy pasando una época de ameba que riete tú de los concursantes de Gran Marrano. Mis funciones cerebrales están al mínimo, y mi capacidad de raciocionio parece en su punto más bajo.

Esto no es necesariamente malo, pero sí curioso. Parece que últimamente mi cabeza no se quiere esforzar en nada... Pero en nada de nada.

Tampoco tengo nada que hacer (no hay examenes, y en mi ultima entrevista de trabajo me desestimaron cochinamente) ni mucha posibilidad de hacerlo (tengo una deuda externa que rianse ustedes de los paises africanos), pero se nota ante todo en el ocio: Sólo veo películas comerciales de fácil digestión, apenas leo si no es la sección de deportes de un periódico, y creo que he visto el mismo capitulo de Los Serrano tres veces en lo que va de semana (victima del Paramount Comedy)... Se nota hasta en los videojuegos: he desestimado simuladores y aventuras o juegos de rol a cambio de pega-tiros sin complicación cerebral.

En fin, a lo mejor es que estoy "arrejuntando" cerebro para el próximo año, que ya está cerquita...

Por cierto:

FELIZ AÑO 2006 A TODOS Y TODAS





P. D.:

Y en especial a todas esas que han decidido poner un cyber-chopi en su vida a través de mi blog, me refiero a Mara Jade, Adhará y la Flefis, que ha sido todo un placer del ya casi difunto 2005 conocerlas. Y a Slayer, que para un tio que me lee, no le voy a dar de lado (yeah!)

viernes, diciembre 23, 2005

Uy, que susto...

Hoy voy a hablaros de algo un poco distinto de lo que os tengo acostumbrados. Os voy a hablar del terror, del miedo, del susto, del canguele... pero dentro del ámbito del ocio.

Soy un gran amante del cine, como mucha otra gente. Y también me gusta el cine de terror. Pero hace mucho tiempo que tengo un problema con éste género: ya no me da miedo. Ni mijita. Ni un pelín. Lo más, asquito y risa... Puede que sea porque ya soy mayorcito (floja tesis, la verdad), o porque he visto tanto cine del género que ya nada me sorprende (más probable). Pero, en realidad, sólo hay dos películas que me han dado susto: Alien, el 8º pasajero (la primera película de terror que ví, con apenas 8 añitos) y La Cosa (obra maestra donde las haya). Después de esto, nada. Ni el Exorcista, ni El Resplandor, ni mucho menos las patochadas de Pesadilla En Elm Street... Y del cine actual, ni os digo... Ni siquiera películas tan bienintencionadas y pensadas como 28 Días, o copias baratas de cine japonés como The Ring. O sea, hace como 17 años que una película no me da susto.

Así que tuve que buscar el terror por otro lado. Primero en los libros, y ahí conocí nuevas definiciones del susto, de la mano de H. P. Lovecraft y Edgar Allan Poe... que aun así no llenaban del todo.

Finalmente, lo encontré en otra de mis grandes pasiones: los videojuegos. Evidentemente, no fue hasta hace relativamente poco tiempo, pues la tecnología de los 8 y 16 bits poco podía hacer para darte un susto, pero comenzó con el mítico Alone In the Dark (que próximamente será aniquilado y deshonrado por la fatídica película que están preparando). Este juego, pues miedo, miedo, lo que se dice miedo, no daba... pero se acercaba.

Basado en la obra de H. P. Lovecraft, te tenía en tensión todo el rato, y te llevabas un par de feos sustos. Se empezaba a ver venir lo que el videojuego llegaría a ofrecernos.

Luego apareció un título que, si bien no daba miedo en sí, si conseguía agobiar mucho. Se trata del mítico Doom... Vale, era un mata-mata de los de sacarte adrenalina a chorros por las orejas, pero la perspectiva en primera persona, y el gran tratamiento del sonido ambientaba mucho (para la época, claro). De hecho, fue el primer juego con el que me lo pensaba dos veces antes de entrar en una habitación, pues sabía que allí dentro me saldría una enorme horda de demonios dispuestos a merendarme...

Después, con la llegada de PlayStation y el inicio de la época "moderna" de videojuegos, se comenzaron a ver cositas nuevas. El ejemplo claro es Resident Evil, burda copia de Alone in the Dark, pero que te hacía pegar un par de respingones con esos jodíos zombis que salían de cualquier esquina. Tampoco daba miedo... pero se empezaba a acercar en cuanto a atmósfera y ambientación a lo que hacía falta...

Finalmente, la compañía Konami (una de las más grandes y galardonadas) lo consiguió... Aparecio el desde entonces clasicazo intocable: Silent Hill (del que pronto también veremos versión cinematográfica).

Fue el primer juego que me hizo apagar la consola del susto. Vale, yo tenía 19 tiernos añitos en aquel entonces, que todavía se me podía sorprender... que lo jugué de noche, o cualquier cosa de estas... pero ese juego me hizo pasar susto del de estar mirando hacia la parte de atrás de la habitación durante todo lo que duraba la partida...

¿Las claves? Pues que no era del de "susto", del tipo de terror fácil de poner a un bicho feo que sale de repente de un armario, y el susto te dura lo que tardas en sacar tu recortada y volarle los sesos al bicharrako en cuestión... era mucho más. Para empezar, la forma de empezar la partida, siguiendo a tu hija perdida por un pueblo desierto en el que hay niebla y nieve en pleno verano. Luego, los escenarios... reales como la vida misma. Calles desiertas, casas la mar de normales (con su tele, su frigorifico, su mesa, sus fotos en la pared...), y otros lugares tan bien elegidos como el colegio o el hospital. ¿A quien no le acongojan un poquito los hospitales? ¿y quien de niño no tuvo miedo a quedarse sólo y a oscuras en el colegio?.

El sonido merece mención a parte: la primera vez que casi apago la consola, fue en el colegio. Entras en los servicios de las niñas, donde aparte de un poquito sucio, no ves nada raro. Iluminas la zona con tu linternita, y viendo que no hay nada raro, te preparas para buscar un poco, a ver si hay algo útil... en ese momento, se escucha un llanto de niña... Y ahí está el arte... no es un chillido que te haga dar un bote ni nada, es un llanto ahogado, bajito, pero claramente audible. Cuando acaba, sacas todas las armas que tengas y te arrinconas para disparar a cualquier cosa... pero no hay nada. Os juro que me puse a mirar por todas partes de la habitación, no sea que vieniese de por ahí.

Y como este, unos cuantos: el teléfono de juguete que suena de repente, la conversación con tu hija, el gato en las taquillas que no está por ningun lado, el ascensor del hospital, el parque de atracciones... o los malditos bebés fantasma... Llevas una radio que emite estática cuando se acerca un bicho... de repente empieza a sonar en un pasillo de la escuela. Te preparas, sacas tu pistola, y comienzas a buscar al monstruo en cuestion, pero no lo vés. Hasta que notas algo moverse a tu alrededor: es la sombra de un bebé, que gatea paseando inocentemente. No hace nada, no te ataca, pero verlo te deja un mal cuerpo de la leche...

O cuando tu hija aparece en el videowall del centro comercial. Ahí apague la consola, y me hicieron falta un par de días para volver a encenderla. Los que lo han jugado, me entederán perfectamente.

Me encantó. ¡Que susto!. ¡Que acojone!. Cierto es que pocos juegos le han igualado, pero si han conseguido transmitir más terror que la mayoría de las películas. Ahí tenemos Alien Vs Predator (el juego, no la peli), que daría susto si no fuese porque no te dá tiempo entre tanto bicho. O Doom 3, que consigue dar miedo por una ambientación fantástica, por una oscuridad tremendamente profunda que te rodea, por un sonido que te entra hasta el cerebro... y porque ¡si llevas la linterna encendida no puedes llevar un arma! (un truco rastrero de los programadores para que tengas que elegir entre luz o defensa...). Bueno, da miedo las primeras 2 horas... luego, como que adivinas por dónde te van a salir, pero mola de todas formas.

Y, ¿a que se debe?. ¿Por qué el videojuego mete más miedo que el cine?. Pues muy fácil: en una película, sólo observamos. Vemos al prota guaperas o a la tia buena de turno, que se interna en el bosque donde ha oido un ruido raro... y ya nos lo vemos venir. Y cuando grita, pues nos entra la risa floja, y el bicho o asesino nos parece la cosa más tonta del mundo.

En el videojuego, eso cambia. Si está bien hecho (como el Silent Hill), realmente temes por tu vida. Por tu vida virtual, vale, pero por tu vida. Porque si te quedan dos puntos de vida y 1 bala en la recámara de la pistola, lo ves todo un pelín más chungo... y empiezan a darte mal rollo todos los rincones oscuros que ves. Porque eres tú el que tiene que abrir la puerta y meterte en esa habitación con las paredes llenas de sangre, o el que tiene que decidir si sigue las voces que suenan, o si investigas el ruido raro. Vale, la mayoría de los juegos se les ve venir cuando te van a dar un susto, pero esos pocos que no, que no sabes que te encontrarás cuando abras una puerta, enciendas una luz, o gires una esquina, consiguen ponerte en tensión, porque has de reaccionar. En la película, puedes taparte los ojos si crees que va a pasar algo feo. En el juego no, porque si cierras los ojos, estás muerto. Y punto. Y de verdad, parece que las manos se te aferran al mando o al ratón, porque no quieres morir... aunque sea por orgullo, por que quieres pasarte esa pantalla, o porque llevas media hora buscando donde salvar la partida. Sea por lo que sea, te importa mucho más la vida de ese muñeco hecho con polígonos que te representa, que la de el guaperas de turno que sale en la peli...

Definitivamente, los videojuegos están alcanzando un nivel de influencia social y artística, que no se imaginaba cuando yo empecé con esto jugando al Asteroides y el Come-cocos. Y hay un juego casi para cada persona... como muestra, un botón: mi madre quiere que le regale una maquinita de tetris para navidad, mi padre y yo hemos establecido horarios para jugar al ordenador, y mi hermana es feliz desde que le pasé el lemmings a su portatil. Oigan, todo es ponerse...


EDITADO A LAS 21:04 DEL 23-12-05

No me acordaba yo de esta parte del Doom 3... Lo peor de cuando te teletransportan al infierno no es ni el mal rollito que da, ni la de lava que hay, ni el escenario dantesco y de mal rollito, ni siquiera la falta de munición y las voces susurrantes de niños llorones... ¡¡¡Lo peor es que no llevas linterna!!!

martes, diciembre 13, 2005

Foto de sobrinete


Vale, teneis permiso para babear un ratito...

Por cierto, sólo quiero escuchar halagos y piropos... que quede claro.

viernes, diciembre 09, 2005

Fashionable Chopi

Pues resulta que el miércoles, tras el nacimiento de mi sobrino y que me echasen del hospital por pasarse la hora de visita, pues me quedó rato libre, así que decidí invertirlo en algo distinto...

Mi querida amiga Paula es modelo, y no tuvo otra idea que pedirme que fuese su acompañante en un desfile que iba a celebrarse en una discoteca de fama en Benalmádena (ya sabeis lo que significa discoteca de fama: sitio muy grande, con mala música y lleno de críos babosos que pagan 60 euros por entrar y 10 por copa). Así que yo acepté...

Y sí, señores, he cumplido uno de los sueños eróticos de todo hombre moderno: estar en el camerino de las modelos durante el desfile. Y no es para tanto, la verdad...

No me malinterpreten ustedes, había buena "carne" por allí suelta, mozas de alta calidad, de esas que parecen que no existen y que están hechas por ordenador, pero claro ocurre lo mismo que si vas a una playa nudista.

¿Nunca habeis ido a una? Pues os digo que, a los 10 minutos de estar allí, es como si la gente fuese con ropa... Te da igual.

Mi mayor miedo era estar allí como un pelele, sin nada que hacer y como si fuese un pervertido que se ha colado, pero eso voló de mi mente en cuanto empezó el jaleo... ¡Que stress, por diox! ¡Que carreras de un lado a otro!. Desde luego, ha sido una experiencia educativa, he aprendido dos cosas:

1.- Es bastante más fácil poner un sujetador que quitarlo (nunca antes había puesto uno...)

2.- Las mujeres, si les da la gana, se arreglan y cambian de ropa en una media controlada de 42 segundos... (ya os he descubierto... ¡vale ya de hacernos esperar media hora cada vez que os arreglais!)

Vamos, que tuve que desplegarme como ayudante no sólo de mi amiga, si no de toda chica que lo requería... en un memorable momento, llegué a tener encima cuatro tangas distintos, 2 juegos de pendientes, un par de rellenos de sujetador y una colección de lacitos para el pelo (era yo un hombre percha...).

Y luego el trajín: atame esto, col0came el tanga, ¿se me ve el relleno?, ayudame con las botas...

Pero en fin, mucho agobio y mucha prisa. Las caras de concentración en las chicas parecían más de vestuario del madrid en final de champions, que de camerino de desfile de discoteca. Había nervios, incertidumbre, y sobre todo, un pánico general: el miedo a caerse. Realmente las modelos tienen miedo a pegarse un trastazo.

Yo ahí, ejerciendo de psicólogo un poquito, diciéndoles que al fin y al cabo sólo se trataba de caminar, que si se caían no pasaba nada, que tranquilas, que nosequé... Pero no se les iba el nervio hasta que no comenzó aquello... entonces, ¡simplemente no tenían tiempo para estar nerviosas!.

Y la verdad es que estaban muy guapas todas... los trajes harían que a nuestra amiga Mara Jade se le callese la babilla (ya pondré fotos en cuanto las tenga disponibles...). Y ya no te digo viendo la colección de ropajes que había allí: botas, botines, sandalias, zapatos, plataformas imposibles, pendientes, colgantes, tangas, bañadores, trajes de fiesta, trajes cortos, disfraces...

En fin, una experiencia distinta. No me importaría repetir algun día (está curioso) pero, por Diox... ¡que no vuelva a ser en esa discoteca! ¡que horror de sitio...!



P.D. : Sí, como era de suponer, los maquilladores eran trucha, trucha, pero truchones, oye... puro estereotipo...

Ya nació

Bueno, pues desde el miércoles a las 8 de la tarde, soy tito oficialmente.

Mi sobrinete nació, pesó 3,600 kilos, y es guapo y sanote y regordote.

Me autopermito sentimiento de orgullo.

martes, diciembre 06, 2005

De sobrinos vagos...

Pues sí, aún no ha nacido el cabrito de mi futuro primer sobrino, y ya he caído en que se parecer a mí:

¡ES TODO UN VAGO!

Mi hermana hace dos días que salió de cuentas, y el mu jodío no hay quien lo mueva, oye... La situación actual de mi sister es como de un cohete a punto de reventar en Cabo Cañaveral. Pero éste incidente me ha hecho pensar...

¿Será mi sobrino una extensión de mi propio yo? ¿Será un Chopi v 2.0? ¿Sera buen malaguista? ¿Nos enfrentamos al primer paso de una invasión de Chopis?

Estos interrogantes, suficientes para que el consejo general de la ONU se reuna para tratar tan peligroso avatar del futuro, inundan ahora mi mente. Y encima, para sellar aún más fuera de toda duda su destino, yo voy a ser el padrino... ¿Conseguiré inculcarle los altos sentimientos de interés por el hecho histórico que configuran la elevada calidad moral de todo Chopi que se precie? ¿Podré evitar que juegue a los Final Fantasy y se le seque el cerebro con videojuegos comerciales de baja calidad? ¿traicionará la tradición familiar y se hará del Barça?...

En fin, primero que nazca, el muy vaguete. Después, ya veremos.

domingo, diciembre 04, 2005

Rajoy sobrevive a Black Hawk Derribado... y Luxemburgo no se come los turrones...

Ay, la siempre pintoresca vida española depara algunas sorpresitas.

Para empezar, el lider de la oposición sobrevive a un extraño accidente de helicoptero (los de la cope ya están preguntando a quien vota el piloto...), cual Top Gun a la española, y sólo se rompe un dedito. En posteriores declaraciones ha dicho: "Jamás perdí la Esperanza", y es que para perderla, oigan, con la mala cara que llevaba Esperanza Aguirre al salir del helicóptero, le das la espalda y muerde. (Esa mujer siempre me ha dado grima, no se por qué).

Y para continuar, el Real Madrid sigue con su fantástico camino hacia el mamporrazo futbolístico. Después de dejarse la vergüenza delante del Barça, que eso siempre duele, pero esta vez ha dolido muuuuucho más, el equipo merengue no levanta cabeza ni por recomendación médica, y hay que echarle la culpa a alguien.
Sabes que Florentino es suficientemente listo para saber que la culpa es suya y sólo suya, pero como no puede echarse a sí mismo, pues echa al entrenador, que tampoco nadie le va a echar de menos...

Que bonita es la actualidad a veces. Era hablaros de ésto, o de la creación del Escudo Anti-misiles en Israel, pero como no tengo tiempo para tirarme 4 horas escribiendo, me he ido por la opción corta. Lo de la carrera armamentística Israel - Iran, lo dejamos para otro día...