lunes, octubre 17, 2005

Trafalgar (Pa habernos matao...)


Lo siento, era inevitable. Iba a ocurrir tarde o temprano. El instinto me llama... es una vocecita que se hace cada vez mayor en mi cabeza, y hoy ha llegado a niveles insoportables. No veo más salida que claudicar y hablar de un tema que no cuenta con muchos admiradores: historia. Peor aún, historia de España.

Y no cualquier parte de la historia de las Españas, sino de todo un acontecimiento que nos metió de un papirotazo en la realidad del siglo XIX, y que fue el principio del fin de España como potencia mundial.

Esta mañana, he cogido mi habitual revista de historia de todos los meses y me he encontrado con un regalo, más aún, un pequeño tesoro. Regalaban con el libro un ejemplar de "Trafalgar", de Don Benito Pérez Galdós. un libro que leí con apenas 13 años, y que marcó a fuego mi sentimiento de esta nación, y que también fue uno de los empujones que me llevó a estudiar una carrera con tan poco futuro como la de historia. El primero de los Episodios Nacionales no pudo ser más acertado.

Supongo que todos conoceis por encima los hechos acontecidos cerca del Cabo Trafalgar hará 200 años el 21 de éste mes, pero no está mal dar un repasito.

Debido a los pactos de familia, España se ve obligada a ayudar a la Francia napoleónica en su guerra contra las potencias aliadas encabezadas por nuestros eternos rivales en el mar: los ingleses. Es un pacto un poco al estilo de los que hace Zapatero hoy en día con Francia: sea como sea, ellos ganan y nosotros perdemos. Vamos, que además de putas, ponemos la cama. Así era en las épocas de Bonaparte, o como le llamaban los soldados españoles, Le petit cabrón.

España en aquel entonces estaba reinada por Carlos IV, un rey que tenía todo lo que un buen republicano siempre soñó en un monarca: pusilánime, corto de miras, débil, ignorante y, de premio, cornudo. Pero bien cornudo, creo que todavía se ven los rayones de su cornamenta en los lugares donde vivió. Su mujer era más fea que un cayo malayo mutado, pero le gustaba más un miembro viril que a un tonto una peonza.

Y por eso teníamos el valido que teniamos, el archiconocido Godoy, un mozalbete que pasó, en un suspiro, de insignificante Guardia De Corps, a presidir los designios de España. Se dice de él que de lo único que era versado era en tocar la guitarra. Pero tenía una cualidad que le encumbró: tener el estómago suficiente para hacerle la caída de roma a la fea de la reina. Con dos cojones.

Y así nos versaba en aquel entonces. España puso su ímpetu en reconstruir su poderío naval, creando una flota la mar de destacable... que evidentemente, los franchutes pidieron para su uso y disfrute personal.

Estaba el enano gabacho en la cosa de conquistar Inglaterra, pero los muy hijos de la Gran Bretaña no se dejaban. Que si nosequé de que a ellos nadie los invade, que si ni los romanos lo consiguieron, menos lo conseguía el enano ese... Vamos, que no. Y a Napo se le ocurrió que el tonto del Godoy ése, podría dejarle sus barquitos para obligar a los anglos a salir al mar a perseguirlos, y así tener el paso libre para llegar a las islas británicas.

Como plan no era malo, pero Napoleón cometió un fallito, que luego le fué imposible subsanar: como almirante de la escuadra, nombró al franchute más tonto e incompetente que jamás haya parido Francia: Villeneuve. Aquí, para que os hagais una idea, lo llamabamos Monsieur Corneta. Y mira que la frans ha parido inútiles de órdago (El mariscal Petain, Luis XVI, Jean-Marie LePen... ¿sigo?), pero vamos, el que nos tocó en suerte hubiese entrado en un mundial de gilipollas como cabeza de serie...

Y nosotros también las traíamos malas. Tras el varapalo que nos cascaron los anglos en el Cabo San Vicente unos añitos antes, todavía nos estabamos lamiendo las heridas. Si bien nuestros barcos eran potitos, grandotes y con muchas cosas de hacer "pum" dentro, andabamos escasos de personal. Fue necesario hacer levas, que consistían en agarrar un escuadron de fusileros, meterlos en las ciudades, y llevarse a todos los vagos, maleantes y chorizos de las ciudades para meterlos en los barquitos a jugar al hundir la flota a escala real. Que oye, luego los chavales le echaban un par de santísimos al asunto, pero mucha experiencia en artes marinas no tenían. De hecho, fué incluso necesario embarcar a artilleros del ejército de tierra para que usasen los cañones de los barcos.

No todo era malo. Contabamos con algunos de los marineros más duchos e inteligentes de la tierra: Churruca, Gravina y Alcalá-Galiano. Lobos de mar en el amplio sentido de la palabra, muy hechos al asunto de las armas, gente de hígados.

Pero ninguno estaba al mando... ése era el papel del Villeneuve de los cojones...

Y para joder aún más la marrana, el que estaba en frente, al mando de la escuadra inglesa, no era otro que Lord Horatio Nelson. Si habeis estado alguna vez en Londres, hay una placita llamada Trafalgar escuer, que tiene una columna muy grandota en medio, con un tipo con gorro raro encima. El tipo del gorro raro es Nelson, para que os hagais una ideita.

O sea, sumad: flota inglesa con mejores cañones, hombres expertos y un almirante que no se ganó el título por ser guapo precisamente + escuadra española con franchute al mando = paliza de órdago.

Y la que nos dieron... Nos llevamos ostias hasta en el carnet de identidad...

El Franchute de los huevos, al salir de Cádiz para enfrentar a la escuadra de Nelson, lo hizo en la habitual forma de línea: todos los barcos en fila escalonada para permitir máxima potencia de fuego. Algo de manual, estaba claro que se iba a hacer así. Y Nelson, que escribió muchos de los manuales de la época, lo sabía. Así que planteó un ataque concentrado para romper la fila en dos puntos distintos, evitando que la retaguardia apoyase a la vanguardia. Esto tiene mucho valor, pues expone a tu flota a un intenso fuego artillero. Aunque Nelson tenía dos bazas: La primera, la formidable artillería inglesa, con mayor alcance y potencia que la española. La segunda, sorprender al enemigo para confundir su táctica. Aquí tenía que tener un pelín de suerte, pues un buen almirante hubiese intentado envolver a los ingleses, apalearlos por todos lados, y cerrar para el abordaje, donde los españoles haciamos honor a nuestra fama de picadores de carne selectos.

Pero el almirante de la flota combinada era Villeneuve... Decir que, cuando se encontraron las escuadras y el franchute mandó los movimientos, Churruca dijo, literalmente: "El almirante francés no conoce su oficio... estamos perdidos". Proféticas palabras.

En fin, una escabechina. España perdió toda capacidad de influencia marítima para siempre, y Francia la oportunidad de tomar Inglaterra. A parte de miles de muertos (Españoles, porque Villeneuve en cuanto olió la polvora, salió por patas...).

Aunque los ingleses tuvieron una pérdida enorme: Nelson dejó allí la piel. Tal vez no fue una justa retribución que muriese el día que más gloria obtuvo (hasta los españoles se afligieron por su pérdida, igual que los ingleses lamentaron la muerte de Churruca... eran otros tiempos), pero así es la vida de los héroes. De Nelson todo el mundo se acuerda. De Churruca, en España la mayoría de la gente cree que es una marca de galletas y ya está.

En fin, voy a dejarlo, que me enerbo. Seguiré de cuando en cuando con capítulos de la historia de España. Espero que os gusten. Los hago con mucho cariño, si bien se que no es un tema que apasione mucho. Pero vosotros, mis lectores, seguro que entendeis que necesito hacerlo...

6 comentarios:

fle dijo...

Churruca es una marca de pipas, no de galletas (y primera noticia y disculpeustépormignorancia que recibo de que vienen de semejante tipo, oiga!) y en esa época dudo yo que tuvieran carné de identidá pa recibir leches a mansalva pero, por lo demás, m'ha encantao, de verdá, así da gustirriñín aprender historia!!!!! :P

POlsupuesto... la fle tere más, eing!

Un besote histórico!

Mara Jade dijo...

Chico, olé! En serio, esto mola, estoy segura de que un montón de estudiantes visitarían tu blog si cuentas la historia de esta manera!

Ah... otro franchute inútil: alguien se ha olvidado de Anelka?? Capullo!

Chopi dijo...

Me alegro de que os guste, wapis. Fle, tia, lo de las pipas Churruca, creo que no viene de ahí tampoco... solo lo he dicho por la analogía.

De todas formas, os remito al libro de Galdós, que entra muy bien y está en castellano normalito legible (vamos, que no hay que ser un erudito para entenderlo).

Por cierto, que Villeneuve no huyó de la batalla... lo capturaron (será inutil...).

También acepto sugerencias sobre temas históricos. Si quereis saber algo... ¡Chopi lo sabe! :D

fle dijo...

pero Villenueve no era autoformulista???? Esto es... que hace formularos a los coches o algo??? :P

Una pena, Churruca como pipa está divina, igual como otra cosa también, ains! :P

Yo quiero saber lo de Güaterlú, pq los de Abba le hicieron una canción?
Y cositas curiosas de la II Guerra Mundial, q me mola el temita. ¿Es verdá q Hitler era Gay? :P

besoooooooooooooooooos!
Tiolisto!

pd. jugar contigo al trivial tié q ser un coñazo, eing, tolratoacertando y tal... :P

Chopi dijo...

Me quedo con lo de Waterloo. Gran tema, sí señor. Ya te anticipo que Hitler no era Gay, aunque diese mucho por culo :P. En temas sobre la II Guerra mundial no tengo problema en meterme, pero de la Guerra Civil, todavía tengo que preparar un poco vuestras dulces mentes, porque es un tema para crear MUCHA polémica. Sólo decir, que cuando hablo del tema con un comunista me acaba gritando "so facha" y cuando lo hablo con un facha me dice "so rojo". Para que te hagas una ideita.

La guni dijo...

Chopiiii, otra que te llega de la página de la toya y ahora de la flefis.
A mí cuéntame toda la historia que te venga en gana y si está relacionada con Valencia más, que soy guía de la city :P
Que m'ha encantao!